Este artículo fue publicado originalmente
en:
En: "Revista Geográfica Americana" de la Academia Nacional de Geografía.
Buenos Aires. Diciembre 1957; pp 178-180.
TOPONIMIA CUNZA
EN LA ARGENTINA
Ricardo L. J. Nardi
La lengua cunza o atacameña es diferente
del quechua y del aymara, si bien ha recibido préstamos de ambos y
también del araucano e, incluso, del español. Es de presumirse
que todavía se hable en algún punto de nuestro territorio.
El habitat de los atacamas abarcó en nuestro
país los departamentos que, hasta hace poco, constituían la
gobernación de Los Andes y regiones vecinas de Jujuy, Salta y Catamarca.
Estos indígenas de raza ándida hablaron una lengua llamada
atacameña o cunza (kunsa sería una transcripción preferible),
la cual, según la mayoría de los autores, con seguridad había
ya muerto a principios de este siglo. Sin embargo, en 1949, la doctora Grete
Mostny comprobó que algunos habitantes de Peine (localidad de la
provincia chilena de Antofagasta) hablaban dicha lengua. La citada investigadora,
en el curso de un viaje de estudio realizado poco tiempo después,
anotó nuevas voces, frases y letras de canciones; también se
grabaron algunos textos.
A pesar de todo, el léxico conocido posee poco
más de mil voces y los conocimientos gramaticales son muy reducidos.
La lengua cunza o atacameña es diferente del
quechua y del aymara, aunque ha recibido préstamos de ambos y también
alguno del araucano; los vocabularios y textos muestran, además,
la incorporación de voces españolas. El hecho de que el cunza
sobreviva en Chile nos permite suponer que quizás se hable todavía
en algún punto de nuestro territorio.
Es lógico pensar que se hallen topónimos
derivados de esta lengua en el antiguo habitat de los atacamas, pero el
estudio de la toponomástica indígena de la región puneña
encierra grandes dificultades. Al este de las parcialidades consideradas
atacameñas, en la quebrada de Humahuaca y sus vecindades, habitaron
los omaguacas, cuya lengua se discute; algunos creen que fue el aymara o
el quechua, otros piensan en una lengua desconocida; la verdad es que varios
antropónimos omaguacas son cunzas y, además, las listas de
nombre de indios ocloyas, relacionados con los omaguacas, contienen muchos
indudablemente aymaras, cunzas y quechuas. Al sur se hallaban las parcialidades
diaguito-calchaquíes, de cuya lengua, el kakán, se conocen
unas pocas voces. Si a esto se agrega una penetración aymara y quizás
de algún otro pueblo de Bolivia, una notable quechuización
del noroeste, un conocimiento sólo parcial del cunza y la deformación
de los topónimos por mala audición, transmisión oral,
por dificultades de transcripción, etc., se tendrá una idea
de los problemas que plantea la toponimia de la Puna. El desconocimiento
de muchas lenguas habladas en nuestro territorio hace que deban ser considerados
meros pasatiempos varios trabajos que pretenden sacar conclusiones verdaderas
sobre la difusión de las lenguas indígenas, comparando nombres
de lugar intraducibles de diversas regiones de nuestro país.
Aun procediendo con cautela, las interpretaciones de
los topónimos del habitat de los atacamas que no derivan del quechua
o del aymara incluyen, con seguridad, cierto porcentaje de traducciones erróneas.
Varios estudiosos se han ocupado de la toponomástica
cunza de Chile y la Argentina; entre otros, podríamos citar a Eric
Boman, Francisco J. San Román, Emilio F. Vaïsse (y colaboradores),
Ernesto Sourrouille, Federico E. País, etc.
En los párrafos siguientes,
señalaremos los posibles nombres de lugar cunzas en nuestro país,
sin pretender ofrecer una lista completa de los mismos; entre ellos se hallarán
varios topónimos con certeza atacameños y otros probablemente
de idéntica filiación. Sin duda, algunas interpretaciones han
de ser erróneas, dadas las dificultades de orden metodológico
que presenta su estudio [1].
En Jujuy se encuentran: Lari (lari 'rojo' laari 'sangre');
Tocol (tokol 'hondo', 'quebrada'); Cavalonga (kabur 'cerro elevado' y lunku
'jorobado'; o sea 'cerro jorobado'); Arizar (haari 'cóndor', 'cuervo'
y aro, ara 'alojamiento', 'lugar donde abunda'; o sea 'alojamiento del cóndor'
o 'del cuervo', etc.); Cauchari (kabur 'cerro elevado' y chari 'overo',
o sea, 'cerro overo'); Pairique (pairi 'mosca', 'mosquito' y kas, ks 'hondonada';
'hondonada de las moscas o de los mosquitos'; o pairiks 'lleno de moscas
o mosquitos'); Totay (t'utair 'morro'); Tocomar (tojnar, tujnar 'piedra',
'peña'); varios nombres con la voz Ara (hara, ara 'alojamiento', 'residencia',
'lugar donde abunda'), como ser Chuscho Ara ('lugar donde abunda el chuscho';
chuscho es 'un vegetal venenoso que provoca tembladera al ganado que lo come',
también significa 'paludismo');Toro Ara (alojamiento del Toro) y Yungara
('alojamiento del yunga'; yunga es el 'habitante de los valles cálidos
bolivianos' y también el 'herborista boliviano'); Catua (katu 'roca,
peña' y, quizás, ara 'lugar donde abunda'; o sea, 'lugar donde
abundan las rocas'); Turu Tari (tal vez sea el conocido apodo injurioso cunza
toro t'airi o toro t'aire); Siquisa (Siquisa es un apellido atacameño);
Pocoya (quizás pokoy 'un pájaro' y a, ara 'lugar donde abunda');
Cholacor (podría derivar de churakar 'avestruz americano', el ñandú
del Litoral); Miscantis (tal vez relacionado con miskán 'sapo');
Catal (quizás relacionado con katalnatur 'aplastar'); Supisaino (tal
vez comprenda la voz cunza sayno, que aparece repetidas veces en la letra
del talátur, un baile atacameño).
El final -ara de algún nombre de lugar (Lopiara,
Lapiara, Calara, Ovara, Tilcara, Lumará, Maimará, etc.) Quizás
corresponda a igual voz cunza citada ya varias veces. En algún caso
aislado habría que discutir si el frecuente topónimo Toro
es español, quechua, aymara o cunza: también cabría
discutir la filiación de los nombres terminados en -ao que se hallan
en el habitat de los atacamas (cunza ao, aro 'alojamiento' o kakán
ahaho 'pueblo'), etc. Los topónimos indígenas intraducibles
de Jujuy presentan con frecuencia las terminaciones -aite o -ite (Rachaite,
Guachalaite, Soysolayte, Tacanaite, Tanaite, Chocoite, Acoite, Chipaite,
Llumpaite, Abra Laite, Yacoraite, Coraite), -te (Paicote, Calete, Chorbante,
Sayate, Cosmate), -ques o -quis (Tanquis, Talques, Yriques), -zo o -so (Aparzo,
Ocanzo, Cianzo, Banso), -sa o -za (Tilquiza, Ocasa, Siquisa); también
se hallan las terminaciones -ma, -án, -el, -lera, etc., y las palabras
o morfemas mali, huaca, etc. Algunos de esos nombres posiblemente sean atacameños.
En Salta se encuentran Tecar (tekar 'frío');
Arizar, Arizaro (ya analizado entre los topónimos de Jujuy); Aracar
(arakar 'osamenta'); Lari (igual que en Jujuy); Laricito (diminutivo del
anterior); Cauchari (igual que en Jujuy); Tocoman (igual que en Jujuy);
Mamaturi (mamay 'señora' y t'uri 'casa', o sea 'la casa de la señora');
Chuculai (probablemente de chukula 'luche' una planta acuática);
Chuculaqui (quizás de chukula 'luche' y kas, ks 'hondonada', )'lleno
de'?; o sea 'hondonada de luche', )'lleno de luche'?); Pocoy (pokoy 'un pájaro');
Socompa (es apellido indígena atacameño); Socompa Caipis (igual
que el anterior y quizás kaipi 'boca'); Olacapato (parece comprender
la voz kavatur 'grande', 'crecer'; Ola aparece también en el topónimo
Olajaca, de Salta, y en Olacana, de Chile; tal vez podría estar relacionado
con holor 'quinua'); Llullaillaco (a pesar de las hipotéticas traducciones
realizadas con ayuda del quechua, se podría pensar en el cunza; yako
es 'agua' en quechua y atacameño); Malcante (recuerda el cunza malkar
'garganta' o el aymara mallka, también 'garganta'); Silla (quizás
sea el quechua silla 'cascajo, china', pero en cunza se halla también
la voz sil-la 'llama', un camélido americano); Llanaleri y Japeler
(tal vez incluyan la voz leri 'pueblo'), etc.
En Salta disminuyen en forma notable los topónimos
indígenas con las terminaciones más frecuentes de Jujuy (p.
e. Lizoite, Malcante, etc.); aumentan los finalizados en -ar (Púlar,
chibinar, etc.), terminación quizás relacionada, en algún
caso, con ara 'alojamiento', etc.
En Catamarca se hallan: Pairique (ya considerado en
Jujuy); Pirica (podría ser variante del anterior); Achi (achi 'negro');
Atacamara (de atakama y ara: 'alojamiento del atacama'; Negroara 'alojamiento
del negro'); Zuriara o Suriara (del quechua suri 'avestruz americano' y
el cunza ara 'lugar donde abunda'; o sea, 'lugar donde abunda el suri');
Oire (quizás [hoyri] 'tierra'); Chuculito (tal vez relacionado con
chukula 'luche'); Calalaste (quizás relacionado con kalal 'quebrada');
Curutu y Curoto (hacen pensar en kuru puma y t'ups 'casa'; o sea 'la casa
del puma'; Situques (tal vez de situr 'cadillo', 'una planta' y kas, ks 'hondonada',
)'lleno de'?;o sea 'hondonada del cadillo' o )'lleno de cadillo'?'); Chapar
(recuerda la voz chapur 'zorro); Moyaco (quizás de muy-i 'viejo, anciano'
y yako 'agua', 'agua del viejo', etc.
En Catamarca es relativamente frecuente la terminación
-quis, -ques, como en Torquis, Toconquis, Situques, Acazoque (?); también
se hallan algunos topónimos con el final -ar: (Chapar, Caspar) y
varios con el morfema Antofa (Antofalla, Antofagasta). Quizás alguno
de ellos esea cunza; lo mismo vale para el nombre de lugar Tocai, pues el
final -cay es común en
atacameño.
NOTAS:
[1] En la transcripción de las voces cunzas
representamos los sonidos en forma aproximada. Los autores que publicaron
vocabularios o estudios gramaticales sobre el atacameño no han dado
la definición fonética de los sonidos cunzas. Los apuntes
de Grete Mostny nos señalan la urgente necesidad de estudiar científicamente
esta agonizante lengua para recién poder realizar una correcta transcripción
fonética y fonológica de su léxico. (regresa a Texto Principal)
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