El 26 de abril del 2004
se produjo un caso sui generis, de rebelión a la autoridad
cuando el indignado pueblo Aymara de Ilave liquidó al alcalde Cirilo
Robles, acusándolo de corrupción y nepotismo, y el 27 Abril,
el prestigioso diario la República publicó en primera plana:
Quiebra del estado de derecho en Puno: BARBARIE lo que no tardó en
hacerse eco en Cesar Hildebrandt, Alfredo Barnechea, Luis Rey de Castro,
etc. quienes sin analizar concienzudamente utilizaron frases muy duras para
juzgar la actitud de los Ilaveños, ¿Por qué este afàn
de presentar a las comunidades campesinas como hordas bárbaras?,
expresiones como la del columnista del diario expreso, Luis Rey De Castro
quien en su artículo ´De bárbaros y matones´
sostiene así: (cito textualmente sus palabras) “la “nación
aimara” dejó hace muchos siglos de producir admirables frutos de
creación cultural y hoy produce hordas bárbaras“ ¿no
hay en estas afirmaciones un prejuicio de casta, y porque no racial, por
parte de una escasísima minoría de ancestro europeo que tiene
el control del estado, sintiéndose dueña de la misma y que
no le cuadra la idea, de que el monopolio de la administración de
justicia haya quedado resquebrajado?, y es que valgan verdades, el orden
jurídico que encarna al estado Peruano responde mas a los requerimientos
de la idiosincrasia caucásica que de la idiosincrasia andina, no
obstante que los andinos constituimos la abrumadora mayoría del
país, y solo una federalización basada en criterios étnicos
y geopolíticos nos ayudará a superar esta injusticia social
incubada desde hace siglos.
Los intelectuales conservadores, limeñistas
a ultranza, tienen algo en común de querer ver solo las consecuencias
negativas de lo ocurrido en Ilave, y de que si ha habido consecuencias positivas,
aleccionadoras, ellos no quieren ver eso, simplemente se encierran dentro
de sus estrechos criterios simplistas diciendo, “ha sido una actitud bárbara
y punto”, pero porque no analizar este hecho desde una óptica mas
sabia, reza un proverbio zen: “lo malo hay que describirlo utilizando palabras
sabias y lo bueno en función de palabras comunes y corrientes así
equilibramos las dos tendencias”, apelo a la sabiduría oriental
diciéndoles a los detractores de los Ilaveños, que ese hecho
ha contribuido ha desnudar la ineficacia del estado, ha estimulado el debate
respecto a la relación Lima-Provincias, ha sensibilizado a la opinión
pública respecto a la incidencia negativa de la corrupción,
etc. No es acaso eso algo positivo, no va a contribuir eso, ha acelerar
la evolución política del país, lamentable eso ha
tenido un costo, una valiosa vida humana se ha perdido, pero ese ha sido
el precio por esto, y dejemos ya de llorar sobre la leche derramada por
favor, y no pretendamos asumir esto como que el “Estado Peruano” se cobre
la revancha por la afrenta sufrida, frente a esto tenemos
que actuar con cautela, sin arrebatos caso contrario solo se estaría
alimentando el resentimiento de las comunidades aymaras, hacia el estado
criollo por el cual no se sienten representados ni políticamente,
ni étnicamente y que los mira desde lejos sin querer involucrarse
en sus problemas excepto cuando se presente la oportunidad de reprimirlos
como ahora se pretende hacer.
ENTRE LA LEGALIDAD Y LA JUSTICIA
“Lo justo no siempre es legal y lo legal no siempre
es justo”, pero sería polémico determinar que si lo legal
debe estar por encima de la justicia o viceversa frente a este hecho el caso
Ilave solo es analizado como que lo único que importara es la legalidad,
ignorando olímpicamente otros factores que podrían ayudar
entender mejor este problema, estamos pues ante un típico caso de
reduccionismo jurídico por parte de las autoridades e intelectuales
limeñistas (salvo raras excepciones), que reducen los problemas del
país a explicaciones escandalosamente simplistas, negándose
a aceptar que en la mayoría de comunidades campesinas, donde la influencia
del estado es inexistente, impera las normas del derecho consuetudinario
(una especie de jurisprudencia alternativa basada en las tradiciones autóctonas)
porque los comuneros miran la constitución del país o la jurisprudencia
occidental, con la misma extrañeza que Atahualpa alguna vez miró
la Biblia cristiana
Por añadidura ellos hacen mas esfuerzo mental
para comprender a los criollos que estos a ellos, baste citar por ejemplo,
en la lengua, ellos necesitan ser bilingües para poder desenvolverse,
ellos necesitan ser autárticos, autosuficientes, etc. por citar uno
de tantos casos y es que la diferencia entre
andinos y criollos marca la diferencia en el acceso a las oportunidades siendo
la desventaja para el quechua o el aymara no obstante que son los mejor
preparados para sobrevivir en condiciones rudas, espartanas.
Dejemos de lado las explicaciones unilaterales, no
son adecuadas para explicar la erupción súbita de este fenómeno
social. (El reduccionismo nos ha llevado a la pésimo de estilo de
concebir el desarrollo del país solo en función a lo que piensan
los economistas y los abogados, lo que contribuye hacer del estado un ente
burocrático y no productivo).
Decía Dan Smith “No
hay una sola causa que, por si sola y por importante que pueda parecer,
sea responsable de un conflicto social. Las teorías que explican los
conflictos sociales a partir de una sola causa simplifican de manera excesiva
la realidad histórica. Indagar la causa más importante de
los conflictos sociales no es una buena vía de análisis. La
cuestión básica que debemos plantearnos no debería ser
en ningún caso cuál de las causas que concurren en un conflicto
es la más importante, sino cómo interactúan las diferentes
causas en cada caso “.
Supongamos que el orden jurídico en nuestro
país fuera efectivo en este caso lo sucedido en Ilave sería
injustificable, pero no, pues para nadie es un secreto que aquí el
poder judicial carece de buena reputación, pues las leyes hipócritamente
se acatan pero no se cumplen y conste que el mal ejemplo empieza con quienes
moralmente están obligados a dar el buen ejemplo o sea las autoridades
judiciales, los políticos que legislan en el parlamento, pero ahí
arranca el mal ejemplo, con la tolerancia a la corrupción o el acto
indecente como el protagonizado por nuestra máxima autoridad de la
nación, la fiscal Nelly Calderón quien adulteró su
edad con la finalidad de cumplir los requisitos para ampliar ilegalmente
unos años mas su permanencia en el alto cargo, tal como publicará
el diario la Republica el 2 de Abril del 2004, hechos tales solo contribuyen
a pauperizar la credibilidad del poder judicial y a consolidar la inefectividad
de nuestro orden jurídico creando condiciones para justificar hechos
como lo sucedido en Ilave.
Es
mas, ese hecho solo vendría a ser un síntoma de la descomposición
del poder judicial que se refleja en la última encuesta realizada
a fines de Abril 2004 por la empresa Apoyo donde la aprobación al
poder judicial solo alcanza el magrísimo 11%, que prácticamente
se ha estandarizado desde hace un buen tiempo y que en estos últimos
años en ninguna encuesta realizada, el poder judicial ha salido bien
parado, ante esta realidad ¿como pretender entonces que el pueblo
respete un orden jurídico donde la eficaz administración de
justicia es la excepción en la regla?.
Frente a este deprimente resultado me pregunto ¿es
un acto de justicia darle nuestro apoyo moral y material a este estado de
derecho? Es como Ud. me dijera que yo le premie a quien no ha acumulado
el puntaje necesario para recibir la recompensa, No, no es justo poner la
manos al fuego por este ruin estado de derecho, esto nos coloca frente a
la incomoda disyuntiva de que si nos aferramos con uñas y dientes
a la legalidad, la justicia se nos escapa, y viceversa una especie de principio
de incertidumbre dentro del ámbito jurídico-moral, lo que nos
enseña que no debemos adoptar una postura rígida fundamentalista
frente a la ley como pretenden las autoridades Limeñas.
Hans Kelsen en su teoría pura del derecho, decía
“Si el estado es un orden jurídico y si personifica la unidad de
ese orden, el poder del Estado no es otra cosa que la efectividad del orden
jurídico” otra vez me pregunto como nuestro tambaleante orden jurídico criollo puede ser efectivo con tan bajo nivel de
aprobación quizá entre los mas bajos del mundo, ¿como
puede ser efectivo con ejemplos tan bochornosos por parte de sus representantes?
y si el estado es el orden jurídico efectivo, entonces lo que tenemos
en el país no es un verdadero estado sino un remedo de estado que
ha hecho del poder judicial a través de toda la historia Repúblicana
un apéndice de los mezquinos intereses de la politiquería
criolla que en muchos casos han convertido a los partidos políticos
en asociaciones delictivas, entonces lo que necesitamos en el país
es un estado verdadero.
Hugo Neira en su articulo titulado, ´De señor
a paje. Ilave´, concluye que en el Perú no hay estado, y efectivamente
los Peruanos que sudamos la gota gorda para llevar unos soles a casa, nos
sentimos desamparados frente a los abusos de las grandes empresas transnacionales,
quienes no tienen un estado que esté dispuesto a hacerles frente,
cuando estos abusan de los intereses de los consumidores y es que al estado
le interesa más lo que piensa un ejecutivo subalterno de una transnacional
minera o de otra índole que lo que piensan 10,000 ilaveños,
y en estas condiciones no podemos aspirar a tener un estado verdadero, esto
tiene que cambiar.
Paralelamente en el momento que sucedía lo de
Ilave, en ese momento 2 mil ronderos Huancabanbinos de la sierra Piurana,
marchaban armados de palos y látigos para desalojar un campamento
minero que sin la aprobación de los pobladores pero con la aprobación
del estado se habían instalado para realizar trabajos en zonas adyacentes
a sus campos de cultivo, era obvio ellos estaban dispuestos
hacerse justicia por sus propias ante la inacción del estado que
da concesiones a las empresas mineras sobre terrenos comunales como que fueran
tierra de nadie, pero extrañamente la mayoría de medios de
comunicación importantes de la capital no le prestaron importancia
al hecho, los únicos medios que dieron amplio despliegue fueron emisoras
y periódicos provincianos como radio Marañón y los
periódicos el Tiempo, y Regional ambos de Piura y si el enfrentamiento
entre los Ronderos y la policía defendiendo la mina, hubiese tenido
desenlaces fatales, la prensa limeña, al unísono hubiesen
admitido “tantos días con el problema y porque el estado no hizo
nada”, es que los dueños de los grandes medios de comunicación
del Peru se desentienden de los problemas de las provincias, no informando,
o otros casos malinformando y cuando el problema les estalla en la cara,
se lavan las manos como Pilatos pero a costa del estado.
Y es que la culpa no solo es del estado sino del
hipercentralismo limeñista que está fuertemente enquistado
en los distritos mas opulentos de Lima que están mejor conectados
con Miami que con el Perú profundo.
Lo común entre los campesinos Ilaveños,
y los ronderos huancabanbinos estaban dispuestos hacerse la justicia por
sus propias manos, y si la prensa minimizó la movilización
de los ronderos, entonces que podemos esperar del estado, el estado actua
cuando la prensa chilla, zapatea y si la prensa calla mas fácil le
resulta al estado hacerse de la vista gorda, así que señores
de los medios de comunicación Limeños no miremos solamente
la paja en el ojo del estado.
Hernando de Soto en su obra: El otro Sendero, aduce
de que allí donde el derecho oficial falla, es donde surge el derecho
alternativo, que el ha denominado ´Normatividad Extralegal´
desde esta perspectiva lo sucedido en Ilave sería una manifestación
de la ´normatividad extralegal´ que por supuesto no es un caso
aislado, pues es frecuente que en barrios de alto índice delincuencial,
sean los vecinos quienes se hacen la justicia a su manera, organizando juntas
vecinales que se encargan de capturar delincuentes e infringiéndoles
castigos corporales y de otra índole y en el peor de los casos terminan
en desenlaces fatales. Hace tres años los nativos aguaruna cansados
de la inacción de las autoridades por los abusos que cometían
los colonos (en la provincia fronteriza de San Ignacio – Cajamarca) se hicieron
la justicia por sus propias manos con el saldo trágico de 11 colonos
muertos. Esto pone en evidencia que ´la normatividad extralegal´
actúa como contrapeso frente a las deficiencias del estado de Derecho.
UNA NACION SIN ESTADO.
Dentro de un orden jurídico eficaz el caso de
Ilave seria un atentado a la vigencia del estado de Derecho, un acto de
barbarie o como quiera llamarseles pero si nos colocamos en el otro extremo
y consideramos el hecho como un acto de justicia colectiva que garantiza
la punibilidad frente a los actos de corrupción de las autoridades,
teniendo en cuenta, que el estado de derecho en nuestro medio ha degenerado
en actitud cómplice de los actos de corrupción porque las
leyes se acatan pero no se cumplen.
Y no es que haya perdido fe en el estado, sino que
considero que existe un estado alternativo en estado de gestación,
y son las juntas comunales quechua-aymaras que exigen hacer uso del derecho
a la autodeterminación tal como lo consagra las naciones unidas en
uno de sus acápites, una autodeterminación que finalmente
los lleve a constituir una gran republica andina federal, hecha a imagen
y semejanza de su idiosincrasia que es diferente a la occidental, al respecto
Israel Arias Quijano en su artículo El Pueblo Aimara: ´Un Tibet
Amerindio´ habla de lo sucedido con los inuits, en Kalaallit (Groenlandia)
y en Nunavut (Canadá) quienes se autogobiernan pues en un determinado
momento los estados a los cuales pertenecían les dieron automonía.
Ezequiel Ander–Egg, admite que se suele confundir
erróneamente la nación con el Estado; la primera es un constitutivo
étnico–sociológico, el segundo es un fenómeno político
desde esta perspectiva, la política tradicionalmente, abrumadoramente
ha sido una actividad de criollos dentro de la argolla política el
andino siempre ha sido una minoría no obstante que representa a
una inmensa mayoría, pero su ausencia es mas notoria en las altas
instancias del estado donde abrumadoramente predominan los criollos, esto
permite que nosotros los andinos seamos un estado sin nación y la
única salida para superar esta tremenda injusticia social es el autogobierno
andino y en esa linea esta también el lider aymara Boliviano Felipe
Quispe Huanca, el Mallku.
El autogobierno permitiría la creación
de un estado alternativo de raigambre andina y evitaría estar permanentemente
colocado frente a la disyuntiva de seguir tolerando, pacientemente la corrupción
o de tomar el toro por las astas, pues el derecho alternativo temporalmente
permitiría apelar a medios que escapan a las limitaciones impuestas
por la jurisprudencia occidental fuertemente influida por el derecho canónico
cuyos alcances no están a la altura del reto que plantea los periodos
de turbulencia social como el que estamos viviendo.
No se trata de optar maniqueísticamente entre
la legalidad o la justicia, entre el derecho formal o el alternativo, sino
de admitir que vivimos tiempos de turbulencia social, y porque no reconocer
que en el país por la fuerte crisis económica a la que estamos
sometidos nuestros ánimos están exaltados y es precisamente
en periodos de turbulencia social donde la ´normatividad extralegal´
emerge con brio inusitado, y es así, las evolución de las
sociedades entran a un punto de inflexión oscilando entre la estabilidad
y la turbulencia, en esa medida también oscila la normativilidad legal
y extralegal, la Revolución Francesa se desenvolvió dentro
del cauce de la ´normatividad extralegal´ y después se
diluyo para dar inicio a una nueva etapa.
LOS BARBAROS SON LOS CORRUPTOS
Me pregunto alguna vez alguien en este país
se atreverá a juzgar los actos de corrupción como actos de
barbarie? Y de hecho la sumatoria de los actos de corrupcion barbarizan el
pais en el sentido de que la corrupción principalmente estatal alentada
desde las mas altas esferas crean las condiciones para que el ciudadanos
desconfie de sus autoridades con el añadido de que terminan perdiéndoles
el respeto y es por eso de que ya es algo frecuente que el presidente de
la República en cada acto oficial tenga que exponerse a las miradas
irrespetuosas del pueblo que ve en el, La punta de lanza de la corrupción
generalizada.
Que contraste en el antiguo imperio inca donde el alto
funcionario que pedía audiencia ante el Inca, se retiraba caminando
hacia atrás para evitar darle la espalda al Inca en señal
de respeto, a diferencia de eso hoy a nuestro presidente, no solo le dan
la espalda, sino lo pifian, le lanzan tomates malogrados y es que el comportamiento
honesto, transparente, inspira respeto, y precisamente de eso adolecen los
funcionarios de este gobierno encabezados por Toledo, al no tenerle respeto
a la máxima autoridad del país prácticamente los funcionarios
Públicos hacen su festín.
Entendamos que la grandeza de un país se da
un función del respeto que le puedan tener el pueblo a sus autoridades,
pero el respeto se lo tienen que ganar.
Arequipa, 3 de Mayo del 2004