No se dispone de información respecto al número de
aborígenes que habitaban el territorio de Santiago del Estero antes
de la invasión española ni se conoce con precisión el
número de yanaconas que acompañaron a Diego de Rojas en su
expedición de 1543.
En 1615 Vázquez de Espinosa estimaba la población en
400 vecinos, es decir, unos 2000 españoles (cf. Comadrán Ruiz
1969: 48) y se calcula que hacia 1586 los aborígenes eran
unos 18000. El censo de 1778 ordenado por Carlos III cuando la creación
del Virreinato del Río de la Plata (cf. INDEC 1980: X), arrojó
los siguientes resultados: Blancos 2247, Naturales 4897, Negros
y Mulatos 8312, dando un total de 15456 habitantes, donde puede apreciarse
que el 54% de la población eran negros y mulatos. Evidentemente, los
datos son contradictorios al menos en lo que se refiere a la población
indígena. En un período de 192 años (1586-1778) la población
aborigen se redujo en 13203 almas mientras la población española
permaneció constante, aunque es probable que en las cifras de negros
y mulatos se haya incluído erróneamente también a indios.
Sin embargo, no hay duda alguna de que los indios una vez reducidos a la
exclavitud fueron exterminados, porque eso fue lo que ocurrió en todo
el Tucumán colonial (cf. Rosenzvaig 1986a: 103-107):
El primer censo (cf. INDEC 1980: X) fue en 1869 con 133000 habitantes y ya había 23000 santiagueños residiendo fuera de la provincia. La emigración de santiagueños hacia otras provincias comienza a hacerse notar hacia fines del siglo pasado, pero es en la segunda mitad de este siglo cuando este movimiento adquiere características de éxodo. En 1970 se determinó que el 45% de las personas nacidas en la provincia, vivían fuera de ella (cf. INDEC 1980: XI).
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Las duras condiciones de vida llevó a miles de santiagueños a desplazarse con sus familias para trabajar en los ingenios azucareros de la Provincia de Tucumán. El historiador Rosenzvaig (1986b: 135) se refiere a esta situación:
En 1966 se produce el cierre de los ingenios por obra de la dictadura
militar de turno y ahora serán miles de tucumanos y santiagueños,
los que deberán emigrar, hermanados en un triste destino.
En ese año, Bravo ([1966] 1989: 280) estimaba un número
de 60.000 quichuahablantes, mientras que Nardi (1962: 190), para la misma
época, calculaba unas 150.000 personas, ambas estimaciones muy difíciles
de comprobar por el constante desplazamiento de pobladores. Veintiséis
años después, Bravo (1992: 44) dice que Santiago cuenta
“... en el presente, 1992 ... , con alrededor de 80.000 hablantes, todos
bilingües”.
En 1985, con motivo de la implantación de la enseñanza
del quichua en las escuelas de la provincia, los documentos oficiales mencionan
la cifra de 100.000 quichuahablantes y hay cierto consenso entre los investigadores
en tomar esta cifra como una estimación razonable. Lamentablemente,
no se dispone de datos étnico-lingüísticos provenientes
de los censos gubernamentales que permitan corroborar estos cálculos.
En realidad, en todos los censos nacionales efectuados en la Argentina,
siempre se privilegió el aspecto poblacional -como dato numérico
global- y se omitió deliberadamente toda referencia a las minorías
étnicas y toda información que pusiera al desnudo la verdadera
realidad social y cultural del país. Esto se hizo más
evidente aún con el Censo de Población y Vivienda de 1991,
que no recoge ninguna información lingüística, y cuyas
cartillas omitían cuidadosamente las preguntas claves que permitieran
reflejar en cifras las consecuencias de políticas antipopulares. En
vano, numerosas entidades solicitaron al Gobierno que se incluyera en el
Censo el relevamiento de las comunidades aborígenes.
Finalmente, cabe señalar que se tienen referencias de que en
algunas encuestas privadas que se realizaron, se admite también un
considerable margen de error debido a que el quichuahablante, ante cualquier
interrogatorio, se declara monolingüe en español, en actitud defensiva,
para evitar algún tipo de segregación.
Estas consideraciones se hacen al solo efecto de explicar algunos de
los factores que impiden conocer con relativa precisión el número
de quichuahablantes en la República Argentina.
A continuación reproduciremos los datos obtenidos de los Censos Nacionales de Población y Vivienda de los años 1980, 1991 y del censo de 1869, el primero que se realizó en el país (cf. INDEC 1980: X). Los departamentos se han agrupado según se encuentren ubicados dentro (total o parcialmente) o fuera de la zona de habla quichua. Se especifica el número de habitantes por departamento y la tasa media anual de crecimiento (cf. INDEC 1980: XIV, INDEC 1991: series A,B y C).
| DPTO./AÑO | 1869 | 1980 | 1991 | TMAC % |
| FIGUEROA | 9550 | 16118 | 16060 | -0.3 |
| SARMIENTO | (2) | 3627 | 4149 | 12.8 |
| SAN MARTIN | 3385 | 8449 | 8511 | 0.7 |
| SILIPICA | 6310 | 6635 | 6877 | 3.4 |
| LORETO | 13152 | 14161 | 14903 | 4.8 |
| AVELLANEDA | (1) | 16662 | 18270 | 8.8 |
| SALAVINA | 10164 | 9612 | 9157 | -4.6 |
| ATAMISQUI | 6348 | 8716 | 9241 | 5.6 |
Parcialmente en Zona Quichua (al norte de la provincia)
| DPTO./AÑO | 1869 | 1980 | 1991 | TMAC % |
| COPO | 6928 | 18387 | 19268 | 4.4 |
| PELLEGRINI | 5094 | 16272 | 16034 | -1.4 |
| ALBERDI | (3) | 11958 | 10782 | -9.7 |
| JIMENEZ | 8518 | 11852 | 12703 | 6.6 |
Parcialmente en Zona Quichua (al este de la provincia)
| DPTO./AÑO | 1869 | 1980 | 1991 | TMAC % |
| GRAL.TABOADA | 10413 | 27445 | 29407 | 6.6 |
| IBARRA | (2) | 12720 | 14388 | 11.7 |
| MORENO | (2) | 26492 | 21866 | -18.0 |
Parcialmente en Zona Quichua (al oeste de la provincia)
| DPTO./AÑO | 1869 | 1980 | 1991 | TMAC % |
| ROBLES | 4597 | 26834 | 32805 | 19.2 |
| CAPITAL | 17476 | 164867 | 201709 | 19.3 |
Parcialmente en Zona Quichua (al sur de la provincia)
| DPTO./AÑO | 1869 | 1980 | 1991 | TMAC % |
| AGUIRRE | (1) | 5804 | 5948 | 2.3 |
| OJO DE AGUA | 9088 | 11757 | 11806 | 0.4 |
| QUEBRACHOS | (4) | 9902 | 9479 | -4.1 |
Fuera de Zona Quichua
| DPTO./AÑO | 1869 | 1980 | 1991 | TMAC % |
| LA BANDA | 4903 | 80834 | 104664 | 24.8 |
| RIO HONDO | 8260 | 38813 | 45096 | 14.3 |
| CHOYA | 4212 | 29144 | 29836 | 2.2 |
| GUASAYAN | 3072 | 6542 | 6883 | 4.8 |
| BELGRANO | (1) | 4982 | 5905 | 16.2 |
| RIVADAVIA | (1) | 4240 | 4737 | 10.5 |
| MITRE | (5) | 2095 | 1822 | -13.1 |
TOTALES
| DPTO./AÑO | 1869 | 1980 | 1991 | TMAC % |
| TOTAL | 132898 | 594920 | 672301 | 11.6 |
Observaciones:
(1) En 1869 el Dpto. ahora llamado Gral.Taboada comprendía
también aproximadamente los futuros departamentos de Avellaneda, Aguirre,
Belgrano y Rivadavia.
(2) En 1869 el actual Dpto.Figueroa se llamaba Matará
al Norte y comprendía también aproximadamente los departamentos
Moreno, Sarmiento e Ibarra.
(3) En 1869 Copo se llamaba Copo I y comprendía
también el Dpto.Alberdi.
(4) En 1869 existía el Dpto.de Sumampa que
abarcaba los actuales Ojo de Agua y Quebrachos.
(5) En 1869 Salavina incluía el futuro Dpto.
Mitre.
En el cuadro anterior puede apreciarse que los departamentos con
mayor tasa anual de crecimiento son los que están fuera de la zona
de habla quichua.
Para las otras provincias del NOA el Censo Nacional de 1991 (INDEC 1991:
serie A) arrojó los siguientes resultados: Tucumán: 1.142.247
; Salta: 866.771 ; Jujuy: 513.992 ; Catamarca:
265.571.
En el caso de la Provincia de Jujuy, se estima en 10.000 personas el
número de quichuahablantes. [8] De las otras provincias no se dispone de información.
| DEPARTAMENTO | km2 | h/km2 |
| FIGUEROA | 6695 | 2.4 |
| SARMIENTO | 1549 | 2.7 |
| SAN MARTIN | 2097 | 4.1 |
| SILIPICA | 1179 | 5.8 |
| LORETO | 3337 | 4.5 |
| AVELLANEDA | 3902 | 4.7 |
| SALAVINA | 3562 | 2.6 |
| ATAMISQUI | 2259 | 4.1 |
| COPO | 12604 | 1.5 |
| PELLEGRINI | 7330 | 2.2 |
| ALBERDI | 13507 | 0.8 |
| JIMENEZ | 4832 | 2.6 |
| GRAL.TABOADA | 6040 | 4.9 |
| IBARRA | 9139 | 1.6 |
| MORENO | 16127 | 1.4 |
| ROBLES | 1424 | 23.0 |
| CAPITAL | 2116 | 95.3 |
| AGUIRRE | 3692 | 1.6 |
| OJO DE AGUA | 6269 | 1.9 |
| QUEBRACHOS | 3507 | 2.7 |
| LA BANDA | 3597 | 29.1 |
| RIO HONDO | 2124 | 21.2 |
| CHOYA | 6492 | 4.6 |
| GUASAYAN | 2588 | 2.7 |
| BELGRANO | 3314 | 1.8 |
| RIVADAVIA | 3402 | 1.5 |
| MITRE | 3667 | 0.5 |
| TOTAL | 136351 |
En base a la información antes detallada, intentaremos un
cálculo estimativo del número de quichuahablantes, haciendo
la salvedad de que, cuando utilizamos este término, nos estamos refiriendo
a hablantes bilingües, ya que los casos de monolingüismo, registrados
en personas ancianas, constituyen una excepción.
El investigador F.A. Ferreyra (1990: 1), quien durante 1987 dictó
cursos a maestros rurales de zonas bilingües en sus lugares de trabajo,
en base a la información recogida en dicha oportunidad y en trabajos
de campo realizados entre 1986 y 1988, afirma que catorce departamentos son
quichua-hablantes en un 70%. Si restringimos este porcentaje sólo a
los ocho departamentos que se hallan en la zona Central, alcanzamos una cifra
inicial de 83890 hablantes. Si estimamos que este porcentaje es sólo
un 10% para las áreas Norte y Sur, obtenemos 5847 y 2746 hablantes
respectivamente. De acuerdo con los datos que hemos obtenido, para la zona
Este acotaremos el factor de ponderación en un 30%, calculando en 19997
el número de hablantes. Aún cuando algunos quichuistas afirman
que los porcentajes son mayores, en la zona Oeste asignaremos sólo
un 30% para el departamento Robles y sólo un 10% para el departamento
Capital, obteniendo de este modo, 8050 y 16487 hablantes, respectivamente.
La sumatoria final arroja entonces un total de aproximadamente 112.000 hablantes
para toda la provincia.
| ZONA | Nºde habitantes | %Estimado | Nºde hablantes |
| Centro | 83890 | 70 | 58786 |
| Norte | 58469 | 10 | 5847 |
| Sur | 27463 | 10 | 2746 |
| Este | 66657 | 30 | 19997 |
| Dpto.Robles | 26834 | 30 | 8050 |
| Dpto.Capital | 164867 | 10 | 16487 |
| TOTAL | 111913 |
[6] “En 1902 Tornquist y capitales europeos van
a utilizar la línea del Ferrocarril San Cristóbal estatal para
extender desde allí el ramal Añatuya a Tintina y explotar los
bosques santiagueños de quebracho. Tornquist había adquirido
previamente con ese fin unas 660.000 has. Con el escaso flete estatal, destruirán
los bosques de quebracho y realizarán un negocio extraordinario”.
(cf. Rosenzvaig 1986b: 88). (regresa
a Texto Principal)
[7] “Agregado: Condición social que
se remonta a la estancia colonial. Se trata de un hombre pobre con familia,
que hace su hogar en la tierra de otro, con el consentimiento del dueño
y en el acuerdo de trabajar para el propietario cuando éste lo necesitara.”
(cf. Rosenzvaig 1986b: 135). (regresa
a Texto Principal)
[8] Información suministrada por el Instituto
Qheshwa Jujuymanta, Jujuy, Rep.Argentina. (regresa a Texto Principal)