׀  Noticias  ׀  Agenda  ׀  Pastoral  ׀  Académicas  ׀  Alumnos  ׀  Familia  ׀  Semana  ׀ 
 Inicio
 Virgen de Lourdes
 Padres Lourdistas
 Pilares Valóricos
 Historia del Colegio
 Proyecto Educativo
 Directivos y Docentes
 Álbum Fotográfico
 Unión de Padres
 Complejo
 Informática Educativa
 Sitios de Interés
 La Santa Sede
 Benedicto XVI
 Lourdes, France
 Sainte Bernadette
 EWTN
 

P R O Y E C T O   E D U C A T I V O
P A S T O R A L   I N S T I T U C I O N A L

 

NUESTRO IDEARIO

 

Como obra de la Iglesia Católica, la función educativa de nuestro Colegio parte de los principios enunciados en el Concilio Vaticano II (en la Constitución Gravissimum Educationis), de las orientaciones emanadas del documento "La Escuela Católica" redactado por la Sagrada Congregación para la Educación Católica (1977), "El Laico Católico, testigo de fe en la escuela", "Educación y Proyecto de vida", de la Conferencia Episcopal Argentina (1985), "Dimensión religiosa de la Escuela Católica" (1989) y tiene tres aspectos fundamentales que emanan de las Constituciones de los M.I.C. en el momento histórico de la fundación de sus colegios en la Argentina.

  1. Cristo, como cabeza visible de la Iglesia

  2. El mensaje de Lourdes

  3. Las consideraciones pedagógicas del fundador

La función educativa de los colegios Lourdistas ha sido señalada en estos términos: "Dios y el docente hacen juntos al hombre integral, en el presente y en el futuro, para la familia, para la sociedad, para la Iglesia y para el Cielo. Harán crecer en él a Cristo en su plenitud" (Primeras Constituciones, 3º parte, cap. V, nº 547).

Siendo el ideal educativo de la Iglesia, formar hombres que no sólo sean cultos, sino de fuerte personalidad (Gaudium et Spes, cap. V, 2), los Colegios Lourdistas se proponen la personalización de sus alumnos para que sean ciudadanos comprometidos en el mundo y conscientes de su vocación para el crecimiento del Reino de Dios.
Como obra educativa, expresión de un carisma particular, el Colegio del Sagrado Corazón responde a una inspiración del Espíritu Santo surgida de los mensajes de Garaison y Lourdes a Bernardita y Anglèse, en la que se resalta un carácter marial el  espíritu y modalidad de trabajo al servicio de la Iglesia para la construcción del Reino de Dios (cfr. Constituciones, art. 145).

Inspirados en el P. Peydessus recogemos lo siguientes elementos pedagógicos:

  • Un conocimiento del amor de Dios en la humanidad.

  • Una profunda vocación mariana.

  • La contemplación de la necesidad de orientación y formación en la juventud.

  • El reconocimiento de las virtudes necesarias para seguir a Jesucristo: amor, paciencia, solidaridad, generosidad, confianza, entrega, humildad y justicia.

  • El asumir la voluntad de Dios de ser mediadores en la transmisión del Evangelio para educar, liberar, reconciliar.

  • La formación de líderes capaces de contribuir en la transformación de la realidad social y el desarrollo y promoción de los sectores más desposeídos.

 

"Nuestra escuela deben sobresalir por la calidad de la enseñanza y de la formación humana. Pero es propio de la escuela cristiana, que cada uno de sus miembros, en lo que concierne, cree un ambiente y una atmósfera de vida donde prime el espíritu de las bienaventuranzas sobre toda otra consideración, interés y logros". 
 

"Frente a los alumnos, en particular, la actitud de cada uno de los miembros de la comunidad, será inspirada por los valores evangélicos que más favorezcan a la formación del carácter: la rectitud, que comprende el reconocimiento de sus fallas y errores; el respeto por las personas tanto más grande cuánto sean más débiles; la comprensión hasta el perdón, pero en una firmeza y exigencia que apelen a la conciencia y al ir más allá de sí mismo".
 

"Los maestros y educadores, en lo que se refiere directamente a la fe y a la formación cristiana, adaptarán su acción, enseñanza y métodos al nivel de fe y a la capacidades de sus alumnos; deben respetar la libertad de conciencia y sus lentitudes en el crecimiento de la fe; no olvidarán que la catequesis es la propuesta sin ambigüedades del Evangelio y de las verdades de la fe; y también que toda catequesis debe educar en la oración, "apuntar a la participación activa y consciente en el misterio de la liturgia e iniciar a la acción apostólica". (Extraído de la "Declaración sobre la Educación Cristiana", nº 4 y también de "La Escuela Católica").
 

"Los responsables de la escuela cristiana considerarán como una exigencia esencial de su fidelidad a su misión evangélica, la atención a los niños y a las familias más necesitadas con relación al dinero, inteligencia...".
 

"La misión del educador y del profesor no es en sí una tarea propiamente sacerdotal; "todo laico, en virtud de los dones que le han sido otorgados se convierte en testigo y simultáneamente en vivo instrumento de la misión de la misma Iglesia en la medida del don de Cristo" (Lumen Gentium, nº 33).
 

Por eso, sería errada toda educación cristiana en la que no se ofrezca a los laicos un lugar efectivo en los organismos de reflexión, decisión y de responsabilidad en el seno de la escuela, en el campo profesional y apostólico.

Esta inserción de los laicos en la vida de la escuela cristiana comienza por atender a sus necesidades y por las relaciones cotidianas impregnadas de mutua confianza.
 

"Los religiosos educadores y los docentes, reconociendo a los padres como los primeros y principales educadores" (Declaración sobre la Educación Cristiana nº 3), buscarán de manera habitual la concertación y la colaboración con los padres y procurarán establecer en la escuela las estructuras convenientes a tal efecto. Trabajarán para que los jóvenes se comprometan con la sociedad fuera del ámbito escolar.
 

"El acuerdo, periódicamente renovado, sobre los objetos primordiales de la escuela y sobre los medios para alcanzarlos; más aún la voluntad común de vivir en la verdad y en la caridad de Cristo, son las condiciones indispensables para el cumplimiento de la misión de la escuela cristiana y de su testimonio" (Constituciones nº 145, "Las Escuelas", puntos 1 al 5).

 
 

FINES Y OBJETIVOS

 

Como fin esencial en la labor educativa de nuestra institución, es propósito de la misma conocer y hacer conocer; vivir y hacer vivir el Mensaje de Lourdes.
 

Los objetivos que persigue la comunidad educativa lourdista son los siguientes:

  1. Promover la libertad responsable, el diálogo, el sentido de la tarea compartida y el respeto entre todos los miembros y estamentos de nuestras comunidades sin exclusión de actividades.

  2. Ayudar al alumno a profundizar la fe, y al mismo tiempo enriquecer e iluminar el saber humano a la luz de la misma.

  3. Fortalecer sus convicciones cristianas, inculcar valores evangélicos y hacer tomar conciencia de su pertenencia a la sociedad y a la Iglesia.

  4. Formar el espíritu y el corazón y disponerlos a adherirse a Cristo de una manera personal y con toda la plenitud de una naturaleza humana enriquecida por la cultura (Educación Católica, nº 40).

  5. Infundir el amor a la familia y a la Patria, a través de los valores humanos y cristianos que forman la esencia del hombre.

  6. Investigar los recursos de la región y del país y su mejor aprovechamiento para el engrandecimiento del mismo y al servicio de la comunidad.

  7. Lograr en los alumnos el desarrollo armónico de su personalidad integral, en su doble aspecto humano y cristiano.

  8. Saber discernir y juzgar, sobre las bases de una profunda valoración humana y cristiana, la manera de colaborar en el proceso de orientación vocacional personal.

 
 

Carta Apostólica

Mensaje de Benedicto XVI

Inicio  ׀  Virgen de Lourdes  ׀  Padres Lourdistas  ׀  Pilares Valóricos  ׀  Historia del Colegio  ׀  Proyecto Educativo
  Directivos y Docentes  ׀  Álbum Fotográfico  ׀  Complejo "El Halcón"  ׀
  Informática Educativa  |  
Noticias  ׀  Agenda  ׀  Pastoral  ׀  Académicas  ׀  Alumnos  ׀ 
Familia  ׀  Semana

Colegio del Sagrado Corazón Ó 2006
25 de Mayo 680, C.P. 4000, San Miguel de Tucumán, Argentina  -  Tel.: (0381) 4217125 / 4300912